La migración no es un simple cambio de escaparate: hay que tener en cuenta el plan de transición. El nuevo diseño es lo primero que se ve, pero lo que hay detrás es lo que determina si la tienda empieza a vender con seguridad: el catálogo, las integraciones, los pagos, los gastos de envío, los datos, las URL y el flujo de pedidos.
Por eso, no basta con comparar funcionalidades y cuotas mensuales. Antes de contratar, la marca debe entender quién se encarga de cada parte, cómo se llevará a cabo la validación y qué ocurre si algo falla el día del cambio.
¿Qué debe incluirse en el alcance antes de firmar?
Empieza por hacer un inventario de lo que hay actualmente. No solo de las páginas que ve el cliente, sino también de los datos y sistemas que sustentan la venta. Si alguna parte no figura en el alcance, puede aparecer después como un coste adicional, una dependencia técnica o una tarea sin responsable.
El inventario debe incluir, como mínimo:
- Catálogo: productos, variaciones de color y talla, tablas de medidas, fotos, precios y existencias.
- Contenido: páginas corporativas, políticas, blog, banners, escaparates y sitios web temporales que deben mantenerse.
- Integraciones: medios de pago, transportistas, ERP, WMS, marketplaces y herramientas de gestión de relaciones con los clientes.
- Marketing: píxeles, eventos de conversión, feeds de productos, cupones y automatizaciones ya utilizadas.
- SEO: URL actuales, títulos, descripciones, datos estructurados, mapa del sitio y redireccionamientos.
- Historial: pedidos, clientes y demás datos que deben conservarse, respetando los permisos y las normas de privacidad.
Para cada elemento, anota qué se mantendrá, se recreará, se integrará o se cerrará. Define también cómo se aceptará la entrega. «Integración lista», por ejemplo, es una descripción imprecisa. «El pedido aprobado entra en el sistema con el producto, la variante, el importe, los gastos de envío y la dirección correctos» es un criterio que se puede comprobar.
¿Cómo repartir las responsabilidades entre la marca y el socio?
Una migración aúna tecnología, marketing, logística, finanzas y atención al cliente. Cuando todos participan, pero nadie sabe quién toma las decisiones, una simple duda sobre el precio, el dominio o las normas de envío puede frenar todo el proceso.
Para cada entrega, responde a cuatro preguntas:
- ¿Quién prepara la información?
- ¿Quién lleva a cabo la configuración?
- ¿Quién aprueba el resultado?
- ¿Qué prueba confirma que la tarea ha finalizado?
El registro de productos, con datos, precios, existencias y el envío de las fotos a la plataforma, es responsabilidad del equipo de la marca. La marca también decide el surtido, el precio final y los objetivos. Por su parte, el socio debe dejar claro qué hará en la plataforma, en las integraciones, en el diseño, en el marketing y en la asistencia contratada.
Este acuerdo evita una situación habitual: el calendario indica «catálogo finalizado», pero parte de las fichas de producto aún no ha sido revisada por la marca. Sobre el papel, la fase ha concluido. En la práctica, la tienda no está lista para recibir pedidos.
¿Qué pruebas deben realizarse antes del lanzamiento?
La homologación no puede limitarse a la página de inicio. La prueba debe abarcar todo el proceso, desde el acceso al producto hasta que el pedido aparezca correctamente en los sistemas que utiliza el equipo.
Elabora una lista con situaciones reales de la operación:
- producto con dos colores y varias tallas;
- artículo disponible y artículo sin existencias;
- cupón válido, no válido y sujeto a un importe mínimo;
- gastos de envío para diferentes códigos postales y condiciones de la marca;
- pago aprobado, rechazado y cancelado;
- pedidos con correos electrónicos transaccionales enviados correctamente;
- compra desde el móvil, en la que deben funcionar los botones, las fotos y la selección de tallas;
- actualización del pedido en los sistemas integrados.
La prueba debe tener un responsable, una fecha y un resultado. Si hay algún error, anota también quién lo corrige y cuándo se repetirá el escenario. Una corrección solo se da por concluida tras la nueva prueba, no cuando alguien avisa de que «ya lo ha ajustado».
Incluye al equipo que trabaja en el día a día. Quienes preparan los pedidos pueden percibir si la información sobre los cambios ha llegado de forma útil. Quienes atienden al cliente identifican si los correos electrónicos y los estados son comprensibles. El socio configura y presta apoyo; la validación operativa debe involucrar a quienes conocen la rutina de la marca.
¿Cómo proteger las ventas, los datos y el SEO durante el cambio?
La transición debe tener un plazo definido. Durante ese periodo, todos deben saber hasta cuándo se pueden realizar cambios en la tienda actual, cuándo se comprobarán los datos y cuál es el momento de redirigir el dominio al nuevo entorno.
Antes de la migración, confirma:
- quién controla el dominio y los accesos necesarios;
- cuál es la fecha límite para modificar productos, precios y promociones;
- cómo se gestionarán los pedidos realizados cerca de la fecha de la migración;
- si se han validado los píxeles, los eventos y los feeds;
- qué URL antiguas se redirigirán;
- cuál es el plan de contingencia en caso de que un fallo impida la venta.
Las redirecciones merecen una atención especial. Si una categoría o un producto cambia de dirección, la URL antigua debe llevar al visitante al destino correspondiente siempre que haya equivalencia. Redirigir todo a la página de inicio perjudica la experiencia y dificulta la comprensión de lo que ha cambiado.
También conviene evitar el lanzamiento durante el inicio de una gran campaña o el estreno de una colección. Cuantas más acciones simultáneas haya, más difícil resultará distinguir un problema técnico de un cambio en el tráfico, la oferta o el comportamiento del público.
¿Qué indica si el proveedor seguirá siendo un socio después del lanzamiento?
La propuesta comercial muestra la entrega inicial. El contrato y la rutina de asistencia técnica muestran cómo funcionará la relación cuando surja un problema un viernes, una integración necesite ajustes o una campaña exija una nueva configuración.
Antes de contratar, pregunta:
- qué canal atiende las llamadas y en qué horarios;
- cómo se clasifican las urgencias;
- quién coordina la tecnología, el marketing y el soporte;
- qué se incluye en las actualizaciones y correcciones;
- qué se entiende por «mejora adicional» y cómo se presupuestará;
- quién realiza el seguimiento de los indicadores tras la publicación.
En WX3, nuestra propia plataforma, el marketing digital, la consultoría y el soporte técnico se gestionan bajo una misma coordinación. Esto no supone un traspaso de la gestión de la marca: el registro de clientes, el stock, la preparación de pedidos, el envío, la atención al cliente y las decisiones empresariales siguen estando en manos del equipo de la empresa. La clave está en reducir la distancia entre quien analiza una necesidad y quien se encarga de la tecnología o del marketing subcontratado.
Un socio adecuado no es aquel que responde «sí» a cualquier petición. Es aquel que explica las dependencias, establece las responsabilidades y ayuda a transformar una demanda en un resultado que pueda validarse.
¿Qué hay que supervisar durante los primeros 30 días?
La puesta en marcha no supone el final de la migración. Durante los primeros días, el equipo debe realizar un seguimiento más frecuente de la tienda y comparar los datos con períodos equivalentes, teniendo en cuenta las campañas, el calendario y la colección. De este modo, una oscilación no se convierte en una conclusión precipitada.
Establece una rutina de seguimiento que incluya:
- pedidos aprobados, rechazados y cancelados;
- el funcionamiento del cálculo de los gastos de envío;
- eventos de compra registrados en las herramientas de análisis;
- páginas con errores y URL antiguas sin destino;
- productos o variantes con información incorrecta;
- pedidos atascados entre la tienda y los sistemas integrados;
- dudas recurrentes recibidas por el servicio de atención al cliente de la marca.
Distingue entre lo que impide la venta y lo que puede pasar a la lista de mejoras. Un error en el pago exige una acción inmediata. Un ajuste de espaciado en una página puede esperar. Este orden evita que el equipo pase el primer mes reaccionando a todo con la misma urgencia.
Dado que ya resulta complicado reunir el alcance, los responsables, las integraciones y los indicadores —porque los datos están dispersos entre distintas áreas—, merece la pena organizar todo esto en una conversación. El diagnóstico gratuito de tu tienda online es una conversación sin compromiso para comprender el funcionamiento de la marca y los puntos que deben evaluarse antes de una posible migración.